Hijos de Dios

Hijos de Dios

Los tiempos han cambiado, y la forma de diversión yo que viví en mi niñez ha quedado en el pasado. Recuerdo que cuando era niño, solía salir a la calle a encontrarme con mis amigos; que eran alrededor de 30 niños. Corríamos, saltábamos, reíamos… Había mucha imaginación a la hora de jugar.

Recuerdo que solíamos jugar a la lleva, al escondite, montar bicicleta, patinar, el ponchado, la rayuela, la cuerda, el trompo, etc., etc., etc. Éramos muy felices.

Luego crecí un poco, cambiamos de ciudad, y en esta nueva ciudad hice nuevos amigos… otros 30 muchachos. Recuerdo que casi todos los días después de la escuela, en la tarde, nos reuníamos a jugar fútbol. A veces nos agarraba la noche y nuestros padres iban a buscarnos. Si no era fútbol, era otra cosa… a veces contábamos chistes, o solamente nos reuníamos a hablar y a reír… Éramos muy felices.

Recuerdo que en aquellos días no existía eso del matoneo (bulling). Nada de eso. Le podíamos decir a alguien que tenía “Cabeza de Motor 500” y el mundo seguía igual. Yo, por ejemplo, tenía un millón de apodos… y aquí me tienen: Cero estrés, cero atrofiamiento, cero trauma. Éramos demasiado felices. Es más… hubiese querido que mis padres hubiesen sido más estrictos conmigo, ya que pude haberme evitado muchos dolores de cabeza en mi adultez.

Pero lastimosamente, ya no es lo mismo. Sonaré como nuestros abuelos que dicen, o decían, “los tiempos pasados fueron mejores“. Y yo no tengo la menor duda de esta aseveración.

Si nos ponemos a comparar la niñez de antes y la de ahora, podemos ver que los niños no son 100% felices. Ya no es normal ver a los niños en la calle jugando sanamente. Y no se escuchan risas en la calle. Ya los padres no interactúan con otros padres.

Antes, todos compartíamos aventuras. Hoy en cambio, compartimos redes sociales.

Antes, hablábamos. Hoy en cambio, chateamos.

Antes, luchábamos por ser los mejores en todo. Hoy en cambio, todo se le regala al niño.

Antes, valorábamos la vida. Hoy en cambio, la destruimos desde antes de nacer.

Antes, éramos felices, amables, fuertes y amorosos. Hoy en cambio, somos amargados, intolerantes, egoístas y frágiles.

Pero… ¿habrá solución a tan desastroso panorama?

¡Claro que sí! Nosotros los padres tenemos la solución en la mano.

¿Cómo es eso? Explícame…

OK… Controlemos el uso de los dispositivos móviles a nuestros hijos. No permitamos que pasen mucho tiempo en frente del televisor. No le instalemos un televisor en la habitación a nuestros hijos. No les demos todo lo que ellos nos pidan, pues esto les debilita su capacidad de soportar adversidades y nunca aprenderán a valorar las cosas.

Corrijamos a nuestros hijos desde pequeños. Ellos tienen que aprender a que todo tiene reglas en la vida y que hay que cumplirlas. Y si las reglas no se cumplen, eso conlleva a una consecuencia nada agradable.

Nunca, pero nunca, desautoricemos un regaño o una decisión del padre o de la madre en frente de los niños.

Nunca, pero nunca, tratemos de tapar los errores de los hijos sacando excusas para no castigarlos por el hecho de que “son pequeños”.

Ja – Ja – Já (risa sarcástica)… Puedo escuchar algunos padres diciendo “son niños…” ¡No! ¡Basta de tanta mediocridad!

Muy bien lo dice la Biblia:

El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza para su madre… (Proverbios 10:1,5)

No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo… (Proverbios 13:24)

El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra, y el padre del necio no tiene alegría… (Proverbios 17:21,25)

Los golpes y las heridas curan la maldad; los azotes purgan lo más íntimo del ser… (Proverbios 20:30)

Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él… (Proverbios 22:6,15)

No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá… (Proverbios 23:13,14)

La vara y la reprensión dan sabiduría, pero el niño consentido avergüenza a su madre… (Proverbios 29:15)

Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad… (Hebreos 12:10,11)

Su padre nunca lo había contrariado preguntándole: ¿Por qué has hecho esto? Era también hombre de muy hermoso parecer, y había nacido después de Absalón… (1 Reyes 1:6)

Pero claro, por favor no me malinterpreten, NO ME REFIERO a maltratar al niño, sino a CORREGIRLO. Con amor y ternura, pero con firmeza.

Si seguimos los consejos que Dios nos ha dado, en la Biblia, formaremos hombres y mujeres de bien. Hombres y mujeres capaces de amar verdaderamente y servir al necesitado. Hombres y mujeres resistentes a las adversidades y dispuestos a luchar por sus ideales y su fe.

Si seguimos los consejos de Dios, estaremos educando hombres y mujeres que creen, obedecen, aman y temen al Señor, y así, nosotros o la futura humanidad el día de mañana podremos decir: “Los tiempos de antes no eran tan buenos como vivimos hoy“.

Padres: Eduquémonos en el amor de Dios, y con ese mismo amor, eduquemos a nuestros hijos.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

Advertisements

¿Es Pecado No ir a Misa el Domingo?

Sunday MassUna de las cosas que nosotros debemos recordar es la importancia de nuestra fe, y la importancia de Dios en nuestras vidas.

Sería muy saludable para nuestra alma que por lo menos tuviéramos un conocimiento básico de nuestra fe, pero tristemente, en la mayoría de casos ni nos acordamos de los 10 Mandamientos de la Ley de Dios; incluso hay quienes no se acuerdan cuál es el primero y el más importante de todos los mandamientos. Pues bien, el primer Mandamiento nos dice “Amar a Dios por sobre todas las cosas” o “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente”… y e tercero de los Mandamientos Es “Santificar Las Fiestas”.

Tristemente, hoy no se tiene conciencia de lo que es pecado ni de lo que es Santo; ya a los hombres no le interesa dejar de hacer su vida para ir a agradecer y adorar a Dios. Todo gira alrededor de obtener placer y de evitar cualquier clase de sufrimiento, y esto, aleja al hombre de Dios.

Se comete pecado muy grave, es decir, pecado mortal, al no asistir a Misa en día domingo cuando voluntariamente decidimos no ir debido a que preferimos hacer cualquier otra actividad. Al nosotros dejar de ir a Misa por preferir ver una película, ir al fútbol, ir de paseo a la playa, o a un bar con los amigos, infringimos el Primer Mandamiento pues con nuestras acciones estamos dejando saber que es más importante para mí una cerveza bien helada, que ir al encuentro con el que nos da la posibilidad de obtener esa cerveza.

Adicionalmente, si dejamos de ir a Misa por nuestra propia voluntad, también incumplimos el Tercer Mandamiento.

Muy bien, pero… ¿Qué es eso de santificar las fiestas? Pues que en las fechas establecidas por la Iglesia como precepto (obligación) para dar gracias, alabar y a dorar a Dios, debemos nosotros de participar en cuerpo, mente y alma presente para unirnos a honrarlo, alabarlo y adorarlo en la Santa Misa, y durante los días marcados debemos dedicar nuestras acciones a compartir amorosamente con la familia. Pero tristemente esto no es así, en cambio, preferimos ir de compras al centro comercial, o ir a jugar o ver un partido de fútbol y dejamos de celebrar lo verdaderamente importante: La Eucarística. Así de fácil caemos en pecado mortal ya que voluntariamente decidimos no dedicar ni santificar un día completo al Señor. Es más, no somos capaces ni siquiera de dedicarle una hora a nuestro Dios.

Como vemos, aquí estamos hablando de dos faltas muy graves que nos apartan de la gracia de Dios y rompe el vínculo de comunión con nuestro Creador. Al romper este vínculo quedamos apartados del Señor, lo cual indica que estamos viviendo en pecado alejándonos de Su Gracia trayendo como consecuencia que cuando volvamos a la Santa Misa no estaremos listos y preparados para recibir al señor a la Santa Eucaristía. Y si comulgamos, estaremos cayendo en un pecado más y muy grave: Sacrilegio.

Si se han infringido estos dos Mandamientos – o cualquiera de los otros ocho –, para que poder volver a recibir al Señor dignamente en la Hostia Consagrada, antes debemos hacer un examen de conciencia exhaustivo, con un verdadero arrepentimiento y con un serio propósito de no volver a caer en lo mismo y no preferir las cosas del mundo que tanto nos divierten y dejan en un segundo plano a Dios nuestro Padre y Creador.

Teniendo esto claro debemos ir humildemente a recibir el Sacramento de la Reconciliación con el cual, el Sacerdote por el poder que le confiere Jesucristo y a través de la Iglesia, perdona nuestros pecados y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios, y revestidos de su Gracia podremos nuevamente acercarnos libre y confiadamente al frente del altar a recibir el Cuerpo y la Sangre de nuestro amadísimo Señor Jesucristo.

Así que, pongámonos a pensar muy bien dónde, en qué, y en quién tenemos puesta nuestra prioridad máxima ¿En los amigos, en los deportes, en el centro comercial, en la playa, en la cama? ¿Dónde está tu prioridad? ¿Es Dios tu máxima prioridad? ¿Es a Él a quién recurren todos tus pensamientos antes que cualquier cosa y es a Él a quien en todo momento quieres agradar?

Confiemos en el Señor y pidámosle la gracia de que siempre podamos escogerlo a Él, amarlo a Él, adorarlo a Él, y que Él esté siempre en primer lugar en nuestras vidas para que así, por medio de su Gracia podamos recibir toda las Gracias, y todos los bienes espirituales y materiales que Él en su infinita bondad nos tiene reservados.

No tengamos miedo en hacer la Voluntad de Dios y veremos maravillas en nuestras vidas.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

(Click Here To Read This In English)

Tres Lecciones Para Una Vida Feliz

PadreHijoLa mayoría del tiempo vivimos nuestras vidas sin darnos cuenta de que cada persona que hemos conocido, nos ayudan a desarrollar nuestro carácter y nuestros valores. Un profesor, un tendero, y un doctor, son personas con las que nos hemos relacionado por lo menos una vez en nuestras vidas, y cada uno de ellos pudo haber tenido efecto en nuestro desarrollo personal. Igualmente, a veces, son las personas más cercanas quienes han influido profundamente en la formación de nuestras personalidades. (Click Here To Read This In English)

En mi caso, la persona que me ayudó a convertirme en el hombre que soy hoy, es mi padre. Mi padre – Sencillo y lleno de fe – nunca me obligó a ir a Misa. En cambio, él conquistó mis inhibiciones con su ejemplo, y me hizo dócil a las decisiones que él tomase en cuanto a mi educación. Mi padre me enseñó cosas maravillosas, y ahora que ya no soy un niño, puedo recordar tres simples, pero muy importantes eventos que se convirtieron en los pilares de mi vida y verdaderamente fundamentales en la formación de mi carácter.

El primer evento hizo una marca imborrable en mí desde que era un niño. Cuando tenía ocho años, nuestra familia junto con otros familiares y amigos fuimos en un viaje familiar a Pance, un hermoso lugar que queda al sur de Cali, Colombia. En ese lugar hay (había) un gran río, muy tranquilo, que tiene el mismo nombre del lugar: El Río Pance. Solíamos acampar allí y me encantaba porque allí, uno podía respirar aire fresco, ver hermosos árboles y flores, y desconectarse del estrés de la gran ciudad. Solíamos ir al menos una vez al año y recuerdo un día en particular en el que estábamos jugando fútbol y, de repente, mi padre detuvo el juego porque vio a alguien en problemas. Había un grupo de unas diez monjas que intentaban cruzar el río porque su campamento estaba al otro lado. Recuerdo que el puente para cruzar al otro lado estaba caminando a 10 o 15 minutos río abajo. Me impresionó cuando mi padre le preguntó a una de las monjas si necesitaban ayuda y se ofreció a llevarlas al otro lado del río. La primera reacción de las monjas fue rechazar su oferta, pero de inmediato todos empezamos a gritar “¡Cárgalas! ¡Cárgalas! ¡Cárgalas!”. Finalmente, aceptaron la oferta de ayuda y mi papá cargó a cada uno de las Hermanas y así pudieron ellas llegar al otro lado del río. Por simple que parezca, el hecho de que mi padre detuvo nuestro juego para ayudar de inmediato a los necesitados me mostró que hay que estar listo para ayudar a los demás cuando lo necesiten y sin demora.

El segundo evento fue igual de impresionante. Llegó más o menos seis años después. Estaba sentado afuera de nuestra casa con algunos amigos y mi hermano pequeño. Recuerdo que estábamos contando historias de miedo. De repente, un hombre con cabello largo, zapatos rotos, ropa sucia y mal olor se detuvo frente a nosotros y pidió un vaso con agua. Mi primera reacción fue que sentí un gran miedo porque relacioné a ese hombre con uno de los personajes en las historias de terror que andábamos contando. Le pedí al hombre que esperara un momento, y entré en mi casa para agarrar una taza vieja y medio rota para servir el agua al extraño. Antes de que pudiera volver afuera, mi padre preguntó: “¿Qué estás haciendo?” Le conté sobre el hombre, e inmediatamente se levantó del sofá y fue hacia él. Recuerdo que el extraño se asustó cuando vio a mi papá, pero su rostro cambió cuando mi papá le preguntó: “¿Tienes hambre?” Mis amigos, mi hermano y yo nos sorprendimos y nos quedamos con la boca abierta. Mi madre le sirvió al hombre un menú completo para la cena (en platos y vaso limpios y nuevos), y antes de irse, recuerdo que mi padre le dio algo de dinero al hombre. El hombre dijo gracias, Dios los bendiga, y adiós. Nunca lo volví a ver. Esta fue una lección que me hizo vivir el significado de la verdadera caridad: dar a las personas necesitadas lo que tenemos y ayudarles a vivir una vida digna.

Finalmente, la tercera lección llegó años después, cuando tenía aproximadamente 16 años. Mi padre se convirtió en nuestro entrenador de fútbol. Un día, estábamos en la semifinal jugando contra los oponentes más difíciles del torneo. Habíamos perdido el primer juego en su campo 1-0, y necesitábamos ganar el partido por más de un gol para poder clasificar para la gran final. Un marcador empatado clasificaría al equipo visitante. Afortunadamente para nosotros, estábamos ganando el segundo juego 1-0, y quedaban 30 minutos por jugar. Qué sorpresa cuando mi padre me llamó para que dejara el juego y le diera la oportunidad a otro jugador que yo “sabía” que era un “troncazo” de jugador. Confundido, salí del campo. Estaba enojado con mi papá, y cinco minutos después, el que acababa de entrar cometió un error garrafal y los visitantes anotaron. El marcador se empató 1-1, y si ese fuera el resultado final, ¡estaríamos fuera de la competencia! (Qué rabia y que alegría) Por alguna extraña razón, recuerdo que una gran sonrisa apareció en mi cara, pues pensé “¡Bien hecho! Eso le pasa por sacarme”. Mi padre llamó al tipejo que me había reemplazado y le dijo: “No te preocupes. Relájate, disfruta y haz lo que estuvimos hablando”. Todavía puedo recordar que el reloj marcaba los 80 minutos, ¡solo quedan 10 minutos para el final! A estas alturas del juego, el jugador que la embarró, robó una pelota, la pasó sobre la defensa del contrario, y nuestro mejor jugador le metió severo cabezazo y anotó un hermoso y maravilloso gol. Ahora estábamos arriba en el marcador 2-1, y con la posibilidad de ir a la final. Minutos más tarde, el árbitro anotó que faltaban 2 minutos para que terminara el juego. Me estaba preparando para ver el empate en el marcador, lo que resultaría en tiros desde el punto penal, pero casi al final del juego, el jugador “más malo”, el mismo que me había reemplazado, golpeó la pelota con un cañonazo que el portero no pudo detener… ¡Goooolazooooooo! Salté de la silla y corrí como un loco para abrazar al “troncazo” y lo levanté. Segundos después, el partido terminó, ¡y estábamos en la final! Que gran lección aprendí ese día. Aprendí que todos en este mundo son importantes (aunque parezcan los más débiles e inútiles) y que nadie es desechable. Aprendí a dejar mi orgullo a un lado y reconocí que no soy mejor que mi prójimo, sino el servidor de todos.

Pues eso es queridos lectores… Estas tres historias tan sencillas contenían tres grandes lecciones para mi vida. Dentro de cada historia, mi padre me enseñó reglas esenciales y fáciles para la vida. Primero, cuando mi padre ayudó a las Hermanas, aprendí que tengo que dejar lo que esté haciendo si alguien necesita ayuda, y no importa si ayudar a mi vecino no me hará mi feliz porque siempre recibiremos más felicidad dando que recibiendo. En segundo lugar, mi padre me mostró cómo funciona la verdadera caridad. Cada persona y cada familia tienen sus propios desafíos, y estamos obligados a compartir lo que sea que tengamos, sea espiritual o material, para ayudar a los necesitados. Finalmente, recalco la humildad. Con esta lección, aprendí que no soy más importante que nadie. Todos tienen un papel que desempeñar en la vida. Todo el mundo es importante y sentirse superior a los demás no ayuda y hace de uno un ser arrogante, egoísta y peleón. Aprendí a ser el sirviente de otros haciendo lo que sea necesario para dar felicidad a mis seres queridos y al prójimo. Practicar estas tres cosas simples (ayuda, caridad y humildad) hará que cualquiera sea más feliz de lo que jamás podría haber imaginado. Pero todo esto se logra con el Amor de Dios, pues Él, quien es El Amor, nos llena de su fuerza para nosotros poder darlo a Él a los demás. Sin Dios nada es posible… Con Dios, Todo es posible.

Que Dios, San José y la Virgen Santísima nos bendigan y protejan.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

(Click Here To Read This In English)

Tecnología e Internet: Un Cóctel Venenoso

Tecnología e Internet: Un Cóctel Venenoso

Cada día que pasa, el mundo se sume en una mayor oscuridad. Aunque yo no dejo de decir, y lo creo, que en el mundo son más las personas de bien que las que hacen el mal; pero el mal es el que más ruido hace y va ganando terreno con una mayor velocidad según los medios de comunicación.

Uno de los males más grandes que vive la humanidad son los dispositivos móviles y el fácil acceso al Internet.

Hoy quisiera hablarles del mal que le hacemos a nuestros hijos cuando por debilidad les regalamos un teléfono celular o tableta, con acceso ilimitado al Internet y fácil acceso a millones de aplicaciones que circundan nuestro entorno cibernético.

InternetTecnologia_02Si como padres no estamos pendientes de lo que hacen nuestros hijos con estos aparatos, lo más seguro es que vamos a hacer que la educación de nuestros hijos se nos salga de las manos. Y si un hijo nuestro toma un mal camino debido a la información que sin filtro recibe, nosotros seremos los únicos culpables del mal adquirido por nuestros pequeños.

Como mencioné anteriormente, existen muchas aplicaciones al alcance de un toque de pantalla. Entre las tantas aplicaciones están las usadas para interactuar en las redes sociales, que yo llamaría mejor “redes anti-sociales”.

InternetTecnologia_01Las redes sociales están siendo usadas para dañar a muchas personas, pues en este mundo loco y sin control se vive la calumnia, el chisme, la burla, la violencia, la mentira, el abuso, etc. Esto es lo que nuestros hijos aprenden por doquier.

Y aunque el Internet y las redes sociales de por sí no son malas, el ser humano se ha encargado de sacarles el mayor provecho para hacer el mal.

Es muy fácil agarrar una foto de alguien, ponerle unas palabras como si esta o aquella persona ha dicho esto o aquello; se pueden usar aplicaciones de edición de imágenes y vídeo para difamar a otros, en fin…

InternetTecnologia_04

Por todo esto, queridos padres y lectores, no dejemos que nuestros hijos se encierren en un mundo de mentiras y engaños. El demonio está al asecho y cualquier oportunidad es válida para que el maligno se haga con las vidas y almas de nuestros amadísimos hijos.

Teléfono, Internet y redes sociales… un veneno para el alma de los niños y jóvenes… y por supuesto es también un veneno para el alma de los adultos si esta combinación no es usada responsablemente.

Un consejo, NO le demos un teléfono o tableta con acceso a Internet a nuestros hijos hasta cuando estén mayores y sean responsables y lo suficientemente maduros para que sus mentes y almas no sean dañadas a tan temprana edad y puedan vivir una vida digna y feliz durante toda su existencia.

Lo que se ve en las redes sociales da asco. Los jóvenes no respetan a nadie, ni se respetan a ellos mismos. Ahora están de moda los “retos”. Retos que cada vez se vuelven más peligrosos, pues se han dado casos donde varios jóvenes han perdido la vida o han terminado en hospitales.

Recordemos que nuestros hijos son lo que nosotros le consentimos y lo que queremos que sean. Nuestro ejemplo es muy importante para ellos, y es en el seno de la familia donde nuestros hijos obtienen su identidad de buenas personas, como hijos de Dios.

Vivamos la vida al 100%, pero vivámosla por Cristo, con Cristo y en Cristo.

Que Dios, San José y la Virgen Santísima nos bendigan y protejan.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

Defiende tu Fe: El Báculo del Papa es de Satanás

El Báculo del Papa es de Satanás… Dicen Algunos Incautos

satanismo_catolicismo

Como todos sabemos hay ciertas personas que no pierden una sola oportunidad para difamar a la Iglesia Católica, y que ahora están esparciendo en las redes sociales la imagen de la izquierda, que asocia el catolicismo -y también a nuestro Papa- al satanismo.

Aquí la aclaración

El báculo es símbolo de la autoridad de los obispos. Los obispos de la Iglesia Católica de Occidente, en general, usan el báculo en forma de un bastón de pastor; ya los obispos de tradición oriental (católicos u ortodoxos) usan un modelo diferente, con dos serpientes enroscadas en el bastón, con una pequeña cruz sobre ellas.

Ahora bien. La imagen de arriba es la que están difundiendo y a la vez echando veneno, pero, para contextualizar mejor, abajo pueden ver completa de la ocasión en que la foto del Papa Francisco fue sacada: un encuentro con Bartolomé I, el Patriarca de Constantinopla. Ambos se saludaban en el balcón de la sede del Patriarcado Ecuménico de Estambul.

francisco_bartolomeu

¡Mira Bien! Claramente se ve que el Papa Francisco no estaba sosteniendo el báculo con las serpientes, sino el patriarca ortodoxo, que ni católico es.

Entonces, claramente se ve la mentira, la manipulación de la imagen arriba y la mala fe de quienes intencionalmente lanzan el veneno mortal…

Sin embargo, aunque el Papa estuviera empuñando el báculo con las serpientes, no habría problema alguno. Tal simbolismo es perfectamente cristiano y también forma parte del catolicismo, en particular las Iglesias católicas orientales de tradición siríaca.

Es comprensible la extrañeza que este báculo nos pueda causar. Después de todo, estamos acostumbrados a ver la serpiente como una referencia al Maligno -y eso no es incorrecto. Pero se olvida que, en el Evangelio, Cristo mismo se comparó con la serpiente de Moisés: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo aquel que crea en él tenga vida eterna.” (Juan 3,14-15)-.

En las Escrituras, la misma dualidad simbólica ocurre con el león, por ejemplo: muchas veces, ese animal está asociado a cosas positivas (como el coraje, y el mismo Cristo, León de la Tribu de Judá), y otras tantas veces apunta a cosas malas (como traición, tiranía, violencia y el propio demonio).

Por lo tanto, el báculo en cuestión, el báculo del rito oriental se refiere a la serpiente de bronce levantada por Moisés en el desierto, a instancias del Dios de Israel; por medio de ella, los hebreos se sanaban, y se libraron de la muerte cierta (Núm 21: 8). Este pasaje también se refiere a Cristo crucificado, tomando sobre sí los pecados de los hombres, que abrió las puertas de la redención y la vida eterna.

DESVENDANDO EL DISEÑO DEL DEMONIO

Ok … ¿Y cómo un símbolo auténtico de la tradición cristiana se usa en una de las imágenes más difundidas del enemigo?

Bien… En el siglo XIX, el francés Eliphas Levi, uno de los más famosos ocultistas de la modernidad, publicó un libro llamado “Dogma y Ritual de Alta Magia” (1854). La obra contenía la ilustración “Baphomet de Mendes”, concebida y trazada por el propio Eliphas.

En la descripción de la figura, Eliphas dice: “Sí, nos encontramos aquí el fantasma de todos los terrores, el dragón de todos teogônicos, el Ahriman de los persas, el Tifón de los egipcios, el pitón de los griegos, y la serpiente antigua de los hebreos. .. ”

Es decir, el propio idealizador y autor de la imagen confiesa que se apoderó de un símbolo santo y bíblico -la serpiente de Moisés sobre el vástago- para imprimir en él un significado pagano.

Por lo tanto, se demostró que no era el catolicismo, que adoptó un símbolo satanista, en cambio fue el satanismo que intentó hacerse con un símbolo de la Iglesia Católica.

Todos vimos esa “película” que se produjo recientemente, con el pavoroso crucifijo marxista del padre Espinal, que Evo Morales le regaló al Papa Francisco en su visita a Bolivia; claramente se ve que es el comunismo buscando apropiarse de un símbolo católico.

En cuanto a las serpientes venenosas, que viven a esparcir confusión y calumnias contra la fe católica, nos resta rezar para que se conviertan, antes que se muerdan la lengua y se ahoguen con su propio veneno.

Bien mis queridos hermanos. No se dejen engañar. El enemigo quiere que los hijos de Dios pierdan el alma y ganársela para él mismo.

¡No dejes que te engañen! Aprende y conoce más de tu fe. La Iglesia de Jesucristo es UNA, SANTA, CATÓLICA y APOSTÓLICA.

Fuente: Traducción al español y edición tomado del original:

https://ocatequista.com.br/catequese-sem-sono/crente-fail/item/15739-as-serpentes-o-baculo-e-o-papa-francisco-ocultismo-nao-cristianismo-puro

 

Que Dios, San José y la siempre Bienaventurada Virgen María nos bendigan y protejan.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

La Copa del Mundo vs La Copa Celestial

Primera Carta a los Corintios 9: 24-27

ElRinconCatolico_LaCopaMundialVsLaCopaCelestial

Qué alegría para los amantes del fútbol poder disfrutar y vivir el torneo más importante de este deporte, el Mundial del Fútbol, que esta vez se celebra en Rusia, 2018. Me encanta ver el ambiente festivo y la alegría de la gente por todos lados; y una de las cosas que más me agrada ver es cómo personas de todas partes del mundo se entienden, se toleran y se sirven unas a otras solamente hablando el mismo idioma, el idioma de El Fútbol. Y de esta emoción tan grande y ambiente festivo, quisiera reflexionar en tres puntos que en mi mente surgieron, tomando como referencia a San Pablo en su primera Carta a los Corintios 9: 24-27.

En primer lugar, tengamos en cuenta las ansias de poder participar en un Mundial de Fútbol. No solamente los equipos, sino también los aficionados alrededor del mundo. Una vez ya ha pasado la fase clasificatoria, las selecciones nacionales inician el proceso de ultimar detalles para llegar pronto al torneo y dar lo mejor de sí para poder tener una participación fantástica e inigualable en el mundial. Los aficionados al fútbol inician el conteo regresivo y cuan más cercana la fecha, más ansias en el cuerpo. Estas ansias crecen debido a que todos quieren participar, vivir y ganar la copa del mundo. Todos, jugadores y aficionados. Y yo me pregunto ¿Sentimos las mismas ansias de que llegue el día en que el Señor vuelva y de que llegue la hora de recibir nuestra corona? Sí, la copa mundo trae muchas emociones, rabias, llantos y alegrías… pero hasta ahí llega. Al participar nos alegramos por unos cuantos días y luego todo se pasa y todo vuelve la normalidad, pero en cambio, la corona que se nos tiene reservada en el Cielo, es una corona perfecta, hermosa e imperecedera, donde la alegría y el gozo no tienen fin. Pregúntate… ¿Siento esas mismas ansias al pensar que cada vez estamos más cerca del final y podremos presenciar el rostro de Dios y al fin recibir nuestra recompensa imperecedera?

ElRinconCatolico_LaCopaMundialVsLaCopaCelestial_02

Muy bien. Ahora, si vamos a participar en el Mundial de Fútbol, no solo es el hecho de ir y participar por participar… de ir porque sí y pasarla bien. No. El que ha clasificado al mundial, lo que busca y desea con el alma es quedar en primer lugar y ganar el trofeo más preciado del fútbol: La Copa Mundo. Y para poder alcanzar este objetivo, todos los equipos nacionales inician su preparación con el fin de dar en el campo de juego su mejor rendimiento y mostrar el mayor coraje, concentración y esfuerzo; un rendimiento en el cual todos los jugadores se entregan al máximo por los colores de su país y luchan para hacer todo perfecto, sin errores, con la mente fija en derrotar al “enemigo” y poder seguir escalando lugares para poder acercarse más y más al tan anhelado trofeo. Ahora, hablemos de la corona que nos espera y que es la verdaderamente importante. Medita en esto… ¿Me estoy preparando con todas mis fuerzas, mi mente y mi alma para poder vencer a mi enemigo, el diablo? ¿Estoy luchando mis mejores batallas para poder derrotar las tentaciones que lo que quieren es hacerme caer y derrotarme para que yo no me pueda ganar mi corona celestial? Los jugadores de fútbol entrenan todos los días y comen sanamente. Nosotros ¿Vamos a Misa diaria? ¿Nos confesamos y comulgamos con frecuencia? ¿Alimentamos nuestra alma con cosas que la fortalezcan o con la basura de la televisión, música y malas lecturas?

Finalmente, después de haber vivido en tanta angustia, haberse preparado y desgastado física y mentalmente al máximo, solamente lo mejores alcanzan el tan anhelado trofeo. Aquí no se premia la mediocridad, ni las ganas de participar. En este torneo de la Copa Mundial de Fútbol, solo se premia a los mejores, a los que hacen todo lo posible para alcanzar la meta. Se premia a quienes se dejan la piel en el terreno de juego, a quienes siguen las reglas del juego y las indicaciones del director técnico; y aunque muchas veces a los jugadores les puede parecer que no pueden seguir las indicaciones y que el esfuerzo es demasiado exigente, el solo hecho de querer conseguir el tan anhelado trofeo, los anima a seguir y estar firmes en la lucha por el campeonato dando hasta la última gota de sudor por amor a la camiseta de su país.

¡Ay! Cuántos de nosotros dejamos a un lado las reglas. Cuántos hacemos trizas las enseñanzas de nuestros mayores y de la Iglesia solamente por querer hacer lo que nosotros queremos y por satisfacer nuestros deseos y gustos. Cuántos de nosotros, día a día, nos preparamos conscientemente para enfrentar las batallas que se nos presentan en todo momento. Cuántos de nosotros tenemos verdaderamente fija la mirada en el Cielo ¿Estamos listos a ayudar al necesitado, a darle de comer al hambriento, a darle de beber al sediento, a vestir al que está desnudo o somos de los que estamos prestos con la lengua para agredir a nuestro hermano, para insultarlo, para menospreciarlo, para humillarlo, para maldecirlo y pisotearlo?

Nuestras acciones, nuestras obras de caridad, nuestra lucha contra las tentaciones, el alejarnos de las ocasiones de pecado, nuestra forma de vestir, de hablar y de mirar, nuestra alabanza y adoración a Dios… no valen las palabras de aliento, lo que vale realmente son nuestras obras de amor y esos detalles son los alimentos que fortalecen nuestra alma y que al final de nuestra existencia nos darán la fuerza para poder dar el salto de esta vida a la que nos espera al otro lado.

ElRinconCatolico_LaCopaMundialVsLaCopaCelestial_03Todos nosotros podemos alcanzar el Cielo si nos lo proponemos de verdad, si tenemos la mirada fija en el Señor ¿Caeremos? Sí ¿Volveremos a caer? Sí. Pero con la gracia de Dios y su infinita Misericordia nos levantaremos y volveremos al campo de batalla más fortalecidos, y así como los jugadores de fútbol lucha para alcanzar la copa de oro, otros por su gran esfuerzo alcanza un segundo lugar, una medalla de plata, o el tercer lugar, una medalla de bronce. Al final del camino, se nos miden nuestros esfuerzos y obras en el amor. Así, al que más ha amado, al que más ha luchado contra el mal en el mundo, a ese se le tiene reservado un lugar privilegiado junto al Rey del mundo. Todos nosotros estamos llamados a luchar nuestras batallas y si resistimos los embates del enemigo conseguiremos nuestro trofeo imperecedero, La Vida Eterna, y conseguiremos estar enfrente y conocer el rostro de Dios. Algunos alcanzarán el máximo nivel de Gloria, otros no ganarán tal Gloria, no obtendrán la medalla de oro, pero sí un lugarcito en el Reino de los Cielos.  Otros lastimosamente no habrán sido lo suficientemente disciplinados y no habrán luchado su mejor combate y quedarán fuera de competencia y arrojados fuera del torneo para siempre y todo por haber querido pelear sus propias batallas apartados de toda obediencia y disciplina.

Pues mis queridos hermanos, que esta Copa Mundial sea usada como punto de unión fraterno, y que gane el mejor, pero que igualmente nosotros seamos conscientes de que estamos luchando diariamente contra las fuerzas del mal que nos quieren apartar de nuestro gran premio eterno. Estemos atentos a la jugada y no nos dejemos meter un solo gol del diablo.

Ave María Purísima, Sin pecado concebida, María Santísima.

Que Dios, San José y la siempre Bienaventurada Virgen María nos bendigan y protejan.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong

El Pato y Mi Paternidad

La Vida de la Naturaleza Siempre me Enseña a Ser Mejor

ElPato

Buenas, Buenas…

Hoy les quiero compartir una historia diferente. Sí, diferente y muy triste. Pero antes de contarla, tengo que contarles algo que me sucedió hace unos 9 años atrás.

En aquel día, iba yo rumbo al trabajo cuando de pronto de atrás de una pared, salió volando un pato a toda velocidad, con tan mala suerte que lo golpeé con el carro y quedó tirado en el suelo. Di reversa al carro, paré y me bajé para auxiliar al pobre animal. Y resultó que el pato no era pato, sino pata. ¿Que cómo me di cuenta que era pata? Porque allá, al lado de aquella pared, debajo de un arbusto, había un puñado de unos 15 pequeños, hermosos e indefensos patitos.

¡Ay qué dolor sentí en mi alma cuando me di cuenta que la pata había muerto! Con el corazón destrozado y el alma rota, tuve que agarrar a la madre de aquellas criaturitas y tirarla al contenedor de basura. Menos mal que un vecino vio todo lo que pasó y me dijo que no me preocupara que él iba a cuidar de los patitos.

Estuve casi dos meses con el alma rota. Le compré comida a las crias y estaba pendiente de que estuvieran bien y a salvo. Por fin, un día, sin darme cuenta, dejé de sentir dolor y me olvidé del asunto.

Ahora que ya saben esta historia continúo con algo que me pasó ayer.

Resulta que, yendo al trabajo, después de dejar a mis hijos en la escuela, vi que una de las llantas del carro estaba muy baja, así que me detuve en un condominio al lado de la escuela para echar aire. Mientras estaba en este menester, vi a una pata y a sus dos hermosos hijitos… ¡cuac! ¡cuac! Decía la pata… ¡pío! ¡pío! decían sus hijitos.

De repente, estos dos patitos se van pasando la carretera y la mamá desesperada los llamaba desde el andén. ¡CUAC! ¡CUAAAAC! pero estos patitos parecía no oír a su mamá y cada vez se alejaban más. Me llené de angustia y dejé el compresor funcionando solo y salí corriendo para rodear a los patitos con el fin de que regresaran con su desesperada madre.

Cuando llego al sitio, la madre entró en pánico y salió volando hacia no sé dónde, dejando a los pobres patitos solos en medio de la carretera. Yo como un demente le grité a la pata…

–      ¡Heeey! ¿¡A dónde vaaaass!?

Miré a los patitos solos y piando desesperados por su madre. Entonces lo que hice fue guiar a los patitos para que se subieran al andén y me aseguré que quedaran bien seguros, fuera del alcance de los carros y autobuses. Mientras caminaba de regreso a mi carro para revisar el compresor pensaba…

– ¿Y ahora qué voy a hacer? No puedo dejar a estos patitos solos y abandonados. ¡Pero voy a llegar tarde al trabajo! ¡Eso me pasa por metido y sapo!

En esas, volteo a mirar hacia los patitos, que seguían piando, y mis ojos ven el momento en que un cuervo baja volando, agarra a una de las criaturas y se la llevó para devorarla.

Ahhhhhhgggghhhhh… :’-( Inmediatamente vino a mi memoria la historia que les conté antes y mi alma volvió a arrugarse y mi corazón se volvió a romper. ¡Qué dolor tan grande! ¿Por qué me metí de sapo a “ayudar” a los patos? Me hubiera dado la vuelta y dejar que la madre les diera una pela por desobedientes.

Mi dolor fue más grande que el de hace nueve años, pues ahora sabía que la culpa era mía y además había dejado huérfano a un solo patito. Solo en el mundo. Abandonado por su madre y con un hermanito secuestrado.

Mi mente no atinaba a pensar que hacer. Guardé el compresor en el carro. Me aseguré de que el patito quedara escondido. Tenía que irme ya a la oficina. Me disponía a mover el carro cuando escuché el ¡pío! ¡pío! muy cerca. Pensé “no vaya a ser que lo aplaste. El colmo sería”.

Me bajé del carro. El patito estaba debajo del carro de al lado así que me quedé un poco “tranquilo” sabiendo que estaba escondido a la vista de otro cuervo delincuente.

Gracias a Dios, cuando me disponía a partir en el carro, llegó la mamá. ¡Ahhh! qué alivio. Por lo menos el pequeñín no se iba a quedar solo en este mundo. Me fui a trabajar y continuar con mi vida, pero este percance ha marcado nuevamente mi alma. No dejo de pensar un instante en este episodio tan lamentable. Espero que Dios, mamá pata y sus hijitos me perdonen. No fue nunca mi intención desmembrar a su familia.

Esto mis queridos hermanos, me ha hecho reflexionar en mi vida y mi familia.

¿Estoy cuidando y guiando lo suficiente mente bien​ a mi familia?

¿Estoy protegiendo como es debido a mi familia?

​¿Estoy dejando solos a mis hijos para afrontar los peligros que acechan al mundo, especialmente a los niños y jóvenes?

¿Estoy educando bien a mis hijos?

¿Estoy siendo buen ejemplo para ellos?

¿Soy el padre que los abandona por cumplir mis deseos personales o soy de los que renuncio a mi felicidad para hacer feliz a mi esposa y mis hijos?

Que Dios, San José y la Virgen Santísima nos bendigan y protejan.

¡Laudatur Iesus Christus!

iFong